Pesadillas, presión y gloria: el viaje de Colaps hasta la cima
Colaps reflexiona sobre la competición, su nueva vida y lo necesario para competir al más alto nivel
Hablar de Colaps es hablar de excelencia. A sus 29 años, el beatboxer franco-colombiano no solo ha alcanzado la cima, sino que se ha consolidado como una de las figuras imprescindibles en la historia del beatbox.
Su palmarés es el siguiente:
- Campeón de la Grand Beatbox Battle 2023 en la categoría Tag Team
- Campeón de la European Beatbox Championship 2023 en la categoría Draft Tag Team
- Tercer puesto en la Grand Beatbox Battle 2023 en la categoría Crew
- Campeón de la Grand Beatbox Battle 2021
- Campeón de la One One Battle 2021
- Subcampeón de la Grand Beatbox Battle 2021 en categoría Tag Team
- Campeón de la 7 to Smoke (GBB) 2018
- Campeón de La Cup 2018
Entre muchos otros…
Durante la segunda semana de marzo estuve conversando con Colaps mediante Instagram a fin de poder tener una entrevista. Tras una placentera conversación en la que el franco-colombiano puso todo de su lado para que esta sucediera, agendamos día y hora para que pudiese responder mis preguntas. El pasado 17 de marzo a las 11:00 —él en su setup, y yo en una cabina de la biblioteca de mi universidad— me reuní con Colaps en la plataforma de comunicación Discord.

Reportero de Spanish Beatbox: ¿Cómo descubriste el beatbox? ¿Cómo empezó a surgir en ti el interés por este arte?
Colaps: La primera vez que oí hablar del beatboxing fue en el programa de televisión francés La Nouvelle Star, alrededor de 2006. Es un concurso de canto. Había un beatboxer llamado Pulpo que hizo una actuación muy famosa y fue una locura para mí, no podía creer lo que oía. No pensaba que sería capaz de hacerlo, así que simplemente seguí con mi vida después de ver el vídeo.
Luego, unos años más tarde, durante el recreo entre clases, estaba caminando por el patio del colegio y oí ruidos a mi derecha… giro la cabeza y pensé “espera, esto ya lo he oído antes” y recordé el vídeo de Pulpo. Entonces fui a hablar con él y le dije “Ey, bro, eso está muy guapo… ¿Cómo haces eso?”, entonces empezó a explicármelo y así fue como nos hicimos amigos a través del beatboxing.
Seguimos entrenando juntos durante los recreos y más adelante. De repente, estaba haciendo beatbox todo el tiempo y muchos amigos empezaron a unirse a nosotros en ese círculo del colegio. Incluso uno de los monitores del patio se unió y hacía beatbox con nosotros. Eran tiempos divertidos. Aunque esto era solo un hobby y nada más para mí, seguimos practicando y enseñándonos nuevas habilidades unos a otros… Todos hacíamos beatbox, así que era de lo más divertido.
Más tarde me di cuenta de que estaba haciendo beatbox todo el tiempo, incluso fuera del colegio. Ahí fue cuando pensé “espera, esto podría ser mi pasión de verdad” y a partir de ese momento algo se encendió en mi cerebro y me volví realmente apasionado por esta disciplina. Desde ese momento empecé a ver vídeos online y descubrí que había una comunidad a nivel mundial y batallas… y sí, esto me voló la cabeza. Desde ese momento… ¡nunca paré! [ríe]
S.B.- Tu carrera empieza en Lyon, concretamente en Championnat de France de Human Beatbox 2014. ¿Cómo recuerdas tu primera experiencia?
C: Fue, sin duda, un momento muy importante para mí. Era mi primera vez compitiendo y conociendo a toda la comunidad francesa de beatbox. No era la primera vez que conocía beatboxers franceses —eso fue en 2012 en otra batalla llamada La Reine Blanche, en París—, pero en Lyon fue donde conocí a toda la comunidad. Me impresionó mucho conocer a gente que había visto online y ver que eran tan amables y acogedores. Eso me motivó a seguir mejorando aún más mis habilidades en beatbox.
En esa competición no pasé las eliminatorias, pero fue una buena primera experiencia. Creo que Alem ganó ese año. Siento como si hubiera pasado ayer, tengo muy buenos recuerdos de ese evento.

S.B.- En este camino hay momentos brutales, pero —como en todos— también hay momentos duros. Entre 2016 y 2017 estuviste a punto de dejarlo. ¿Qué pasó?
C: Estaba entrenando duro pero seguía sin conseguir los resultados que quería, así que poco a poco la motivación empezó a desvanecerse. En ese momento me dije que había sido un viaje divertido, que había tenido muy buenos momentos, pero que también podía seguir adelante con otra cosa. Así que en ese tiempo no vi a ningún beatboxer durante un año. No fui a ningún evento, incluso dejé de hacer beatbox durante unos meses. Me tomé ese tiempo para mí para ver cómo evolucionaban mis sentimientos hacia el beatbox.
Luego volví a competir en un evento: Florida Beatbox Battle 2017. Perdí contra Alexinho.
Después surgió la idea de crear un crew de beatbox, y así nació End Of The Game [Colaps, Faya Braz, K.I.M., Polo y Scouilla]. Fue muy interesante probar otra categoría. Fue una forma de seguir disfrutando del beatbox de otra manera; otro tipo de creatividad.
Luego me presenté al campeonato de Francia y me dije: “Bueno, si en este evento pierdo temprano, lo dejo aquí”. Y… bueno, al final gané tanto en Solo como en la categoría de Crew. Fue un punto de inflexión. Es una locura pensarlo ahora.
S.B.- A aquellos beatboxers que se puedan encontrar en una situación parecida, ¿qué les dirías?
C: A veces estás demasiado centrado en una sola cosa. Esa cosa para mí era el beatboxing Solo. Estaba muy centrado y quería conseguir los resultados con los que soñaba… y por supuesto, cuando no lo consigues puede resultar frustrante. Puede que quieras dejarlo. Entiendo perfectamente esos sentimientos.
Lo que puedes hacer es probar también otra categoría de beatboxing. Es una buena forma de mantener la motivación, pero de una manera diferente, y además te entrena de otra forma. Por ejemplo, para el crew tienes que aprender un poco más sobre cómo trabajar con una banda, con otras personas.
El beatbox es una herramienta, y puedes hacer muchas cosas con él, así que no te centres solo en una cosa; también puedes probar… a hacer beatbox con gente que toca la guitarra, o con una banda mientras tú haces la percusión… Todo eso puede ayudarte a desarrollar tu musicalidad. O simplemente prueba otras categorías de beatboxing, como tag team, crew o incluso loopstation. Hay muchas cosas que puedes hacer con el beatboxing que no requieren competir.
Si realmente quieres hacer competiciones en solitario —por ejemplo— te diré que tomarse descansos es importante. A veces, cuando estás demasiado centrado en una cosa, no tienes la visión global.
Así que, en general, es importante tener esta visión del beatbox. El beatbox es una herramienta y puedes hacer muchísimas cosas con él. No tendría sentido simplemente dejar el beatboxing, tiene muchísimas posibilidades, puede ayudarte en la vida de muchas maneras para conseguir diferentes tipos de trabajo… La competición no lo es todo.

S.B.- Y la resiliencia da sus frutos: en 2021 te proclamas campeón de la GBB. ¿Cómo te sentiste?
C: Es una de las mejores sensaciones que he tenido nunca. Convertirme en campeón de Francia también está por ahí arriba, pero cuando llegas a la cima del mundo, es difícil de describir. Soñé con esto durante 11 o 12 años y es como si todos esos años de trabajo de repente te dieran lo que siempre quisiste. Hubo muchísimas horas de trabajo duro detrás de esto; muchos fracasos, algunas victorias y al final, es el resultado de todas las experiencias que tuve lo que me dio el título.
Imagina estudiar durante 10 años, y luego por fin graduarte para el trabajo que quieres. Es muy satisfactorio. Por fin vas a poder pasar a la siguiente etapa.
Para mí también fue una forma de abrir una nueva página: el siguiente paso de mi carrera. Sabía que si ganaba GBB, muchas puertas que podían estar cerradas antes de tener este título se abrirían: me sería más fácil conseguir trabajos, tendría más reconocimiento… Es un paquete completo lo que me dio. No solo la satisfacción, sino también una forma de vivir, realmente.
S.B.- ¿Has notado un cambio en ti o en tu forma de ver las cosas?
C: Siento que soy más profesional. Desde que tengo este título, quiero estar a la altura de las expectativas. A lo que me refiero es que si eres —por ejemplo— campeón del mundo, la gente espera cosas grandes. Así que obviamente, tienes que tener cuidado con la calidad de los beats que sacas. No puedes bromear demasiado, supongo [ríe]. Tampoco me meto demasiada presión, pero intento encontrar el equilibrio adecuado.
Mi mentalidad ha evolucionado. Siento que tengo más responsabilidades desde que soy campeón del mundo. Si consigo un trabajo, quiero ser lo más profesional posible. Es por mí mismo, por mi arte, pero también para demostrar a la gente que los beatboxers son capaces de hacer cosas muy profesionales. Quiero demostrar que podemos ofrecer buena calidad con el beatbox. Adoptar esta actitud es también una forma de promocionar todo el arte. Así la gente entiende lo que podemos hacer.

S.B.- Corrígeme si me equivoco, pero cuando vi la GBB 2023 noté un cambio muy positivo en tu actitud en el stage. En este evento noté que dabas un paso adelante: te vi más suelto, más enérgico y, quizá, disfrutando más tu tiempo en el escenario. ¿Fue algo buscado y practicado o simplemente parte de tu evolución natural como beatboxer?
C: No pretendía ser diferente, simplemente intenté ser lo más natural posible. Probablemente fue por la forma en que me sentía en ese momento. Además, la categoría Tag Team —para mí— es mucho menos estresante que la categoría Solo. No estás solo, compartes los beats, así que incluso si cometes algunos errores, el otro te puede echar un cable. No es tan evidente como en Solo, por ejemplo. Supongo que es una combinación de cómo me sentía en ese momento y también del hecho de que tenía menos presión sobre mis hombros. Así que pude disfrutar más.
S.B.- Sabemos que en tu preparación para la GBB —que ganaste— entrenabas una hora por la mañana y una hora por la tarde. ¿Cómo eran estos entrenamientos?
C: Hubo varias etapas antes de llegar a una hora por la mañana y una hora por la tarde. No hay un marco de tiempo preciso, pero digamos que un año antes del evento, estaba intentando encontrar tantas ideas como fuera posible y es solo haciendo beatbox como las puedo a encontrar. Aquí en realidad no hay límite de tiempo, simplemente sigo hasta que me siento cansado o si no me siento bien ese día no hago mucho beatbox. Pero sí, en esas ocasiones, podía hacer beatbox probablemente siete, ocho, nueve… incluso diez horas al día si era posible.
Una vez tenía mis ideas —podían ser ideas de texturas, patrones, combos, letras o un tema a desarrollar— empecé a desarrollarlas. Es un trabajo un poco más preciso el que hago ahora, intentando estructurarlo todo. Para esta fase diría que la cantidad de tiempo puede ser más o menos la misma. Siete, ocho horas quizá.
Una vez estoy contento con mis estructuras necesito repetir, repetir y repetir para ver si soy capaz de ejecutar todo. Si lo soy, me pregunto, ¿puedo hacer lo mismo estando de pie, sosteniendo un micrófono y moviéndome? Porque cambia mucho. Si simplemente actúo a capela sin moverme o si me estoy moviendo y sostengo un micro, intentando dar energía: va a cambiar toda la ejecución.
A partir de ese punto es donde llegamos a la hora por la mañana y una hora por la tarde. En este punto intento pasar por todas las rondas. Así que: ronda uno, ronda dos, ronda tres, etc. Si no hay errores, simplemente sigo adelante, pero si hay un error repito la ronda hasta que me salga perfecta. Así que a veces podía pasar de la hora, especialmente al principio, pero a medida que me acercaba al evento, ya no cometía tantos errores, así que podía simplemente hacer todas las rondas completas del tirón. Esto también me ayudó a no sentirme demasiado cansado y a no estresar demasiado mis músculos, porque hacía menos beatbox al final —cuando estábamos más cerca del evento—; estaba guardando energía y mi ejecución se mantenía igual.

S.B.- Dijiste que experimentaste estrés en el GBB 2019. Ahora que ya has pasado por eso, ¿qué consejo darías a quienes están lidiando con situaciones de estrés?
C: Sigo estresándome cuando actúo, pero creo que es normal. A veces es fácil quedarse atrapado en los pensamientos, y esos pensamientos empiezan a repetirse y se hacen más fuertes. Es como un tornado. Cuanta más importancia les das, más fuertes se vuelven con el tiempo. La clave es mantenerse presente.
Puedes hacer ejercicios de respiración antes de salir al escenario. A mí me gusta escribir pequeñas frases en el móvil y leerlas antes de salir. Cosas como: “No escuches tus pensamientos”, “Quédate aquí”, “Todo va a ir bien”… Es una forma de tranquilizarte. Piensa que solo es una actuación, no te vas a morir, de hecho, en un año apenas lo recordarás.
Intenta divertirte en el escenario en lugar de convertirlo en una mala experiencia. Porque en cuanto haces eso, todo empieza a ir mal: se te seca la boca, no te sientes bien…
No hay una receta mágica. Lo que me funciona a mí puede no funcionar para otros. Hay que experimentar, probar cosas diferentes cada vez y ver cómo te sientes.
S.B.- Honestamente: da la sensación de que estás permanentemente en tu mejor versión. ¿Cómo consigues seguir superándote y mantener esa creatividad sin parar?
C: Simplemente entreno mucho [ríe]. Aunque no compita, no significa que no entrene. Sigo muy de cerca la escena del beatbox y entreno en silencio. Estoy más tranquilo, pero entreno igual de duro. No siete horas al día, pero hay días de tres o cuatro horas sin problema.
Ahora también tengo que ganarme la vida. Antes vivía con mi madre, lo que me quitaba mucha presión. Ahora vivo en Japón, tengo que pagar alquiler, etc. Así que tengo más cosas de las que ocuparme, pero sigo muy centrado. Ahora quizá me enfoco más en crear temas, tanto para beatboxers como para un público más amplio.
Mi objetivo siempre es mejorar. Si siento que dejo de mejorar, me entra un poco de pánico, así que sigo empujando. Y quién sabe, quizá algún día vuelva al GBB.
S.B.- Cuando se habla de técnica, sin duda se tiene que hablar de Colaps. ¿Cómo has logrado llevar la técnica a un nivel tan alto?
C: Es una buena pregunta, ni yo lo sé del todo.
Al principio escuchaba a otros beatboxers e intentaba imitarlos. Como se me da fatal imitar, acababa haciendo mi propia versión, y eso me ayudó a desarrollar mi estilo. Siempre me gustaron beatboxers muy técnicos como Alem, Skiller o Beasty. Viene también de mi pasado: toqué algo de batería y mi abuelo también era baterista, así que tengo mucha afinidad con el ritmo. Con el tiempo desarrollé mis propias técnicas y fui empujando mis límites. Creaba una técnica, la hacía lentito y luego la iba acelerando y acelerando. Luego cuando las hago la gente dice que les parece loco, así que yo contento.
S.B.- Sin embargo, tu estilo no es solamente técnica, sino que lo combinas con toques de originalidad y musicalidad. ¿Cómo se logra alcanzar esta paz entre todos los componentes que se valoran en una rutina?
C: Sinceramente, hago lo que me gusta. No pienso demasiado en el equilibrio. Con el tiempo fue saliendo solo. Probando, escuchando a otros, experimentando…
En el escenario también noto cómo suena mi mix —si el kick está muy fuerte con respecto a la caja, etc.— Eso se ajusta con la experiencia. Sobre la originalidad, también llega con el tiempo. Intento no escuchar demasiado a otros para mantener mi identidad.

S.B.- ¿Qué artistas —dentro o fuera del beatbox— te han influido más?
C: Alem y Skiller fueron realmente importantes para mí. Dharni también, porque ha trabajado sus texturas de una forma que parece que fuera un viajero en el tiempo. Hace unos años ya estaba haciendo cosas que la gente hace hoy en día: era un visionario. Me influyó mucho en mi forma de pensar sobre el beatboxing porque recuerdo que era muy quisquilloso con pequeños detalles a los que yo ni siquiera prestaba atención. Esto me abrió la mente.
En cuanto a la música, me encanta escuchar a Yussef Dayse, Tony Royster también… solía ver vídeos suyos cuando era muy joven y ya estaba haciendo cosas increíbles. Así que en general, bateristas. Estos dos bateristas son absolutamente increíbles.
En cuanto a géneros musicales, es muy amplio lo que escucho. Puede ir desde Drum and Bass hasta Jazz, también cosas contemporáneas, rap… Saco inspiración de todas partes, la verdad, es muy, muy amplio.
Y ahora, fuera del beatboxing, diría Israel Adesanya. Aunque no está relacionado con la música, pero realmente me ayudó durante mi preparación para GBB. Es un luchador de UFC, y lanzó algunos documentales sobre la preparación para convertirse en campeón del mundo. Nos convertimos en campeones del mundo el mismo año, así que sentí una conexión enorme.
S.B.- Después de tantos años viajando, compitiendo, ganando todo lo ganable y —por supuesto— dedicando una enorme cantidad de horas al beatbox, ¿qué es lo que te sigue motivando hoy en día?
C: Creo que es la visión que tengo del beatboxing, nunca puedo sentir que no quiero mejorar. Mi mentalidad es así, siento la necesidad de mejorar todo el tiempo, porque para mí, no evolucionar da miedo, si siento que ya no estoy subiendo de nivel empiezo a sentirme un poco mal. Entonces, como tengo miedo de esa sensación y realmente no quiero que pase, simplemente sigo esforzándome y haciendo beatbox. También es una forma de aprender sobre mi cuerpo, la manera en la que funciona. Es un viaje de descubrimiento interior, estoy aprendiendo a usar mi cuerpo.
Siento que todavía tengo muchísimo que aprender, especialmente ahora que tuve que juzgar las wildcards de la GBB 26: he escuchado muchas técnicas que nunca había oído antes, así que es otra prueba de que solo estoy en la punta del iceberg. No sabemos cuánto más podemos desarrollarnos, así que ese es también el misterio que hace que quiera mejorar siempre. Si dejo de entrenar duro hoy, seré un beatboxer muy diferente en 10 años a si sigo dándolo todo, así que puedo mantener el mismo nivel durante 10 años, o incluso subir de nivel gradualmente. Quiero formar parte de ese movimiento de mejora gradual. Siento que también es algo de comunidad: todos somos exploradores de lo que podemos hacer con nuestras voces, así que me motivo con todos los beatboxers que traigan algo nuevo, algo que nunca antes hubiese escuchado. Es muy interesante, me gusta, es como… exploración.

S.B.- ¿Entra en tus planes volver a competir?
C: Nunca digas nunca. Quiero dejar la puerta abierta por ahora, porque siento que todavía estoy en forma. Ahora mismo tengo otras prioridades, pero cuando las cosas se estabilicen, ya veremos…
S.B.- ¿Qué crees que define el límite entre dedicación y obsesión, y cómo has aprendido a mantener el equilibrio?
C: Siento que la obsesión es un poco dañina. Cuando algo se te mete demasiado en la cabeza y solo puedes pensar en eso… Bueno, ¡eso me pasó a mí! Durante la preparación para GBB 21 estaba simplemente obsesionado: te despiertas por la mañana, piensas en GBB, te vas a dormir pensando en GBB, incluso puedes soñar con GBB. ¡Tuve sueños con la GBB! De estar en el escenario, perder en mis sueños, luego me despierto: estoy sudando. Tuve una especie de pesadillas así. Este era el aspecto de la obsesión, estaba demasiado centrado… pero también es lo que creo que necesitas para participar en la GBB. Necesitas estar obsesionado. Aunque no sea saludable, solo los que tienen la obsesión más loca realmente llegarán lejos en el evento.
Por otro lado, la dedicación es algo más saludable. Yo estoy dedicando mi vida al beatboxing y eso significa que veo beatbox, respiro beatbox, como beatbox… Pero no es de una mala manera, es como construir un ecosistema. Está mi tiempo de diversión con el beatbox, mi tiempo de trabajo con el beatbox… Así que en general, la dedicación es algo saludable, y la obsesión puede ser dañina.
S.B.- Esta pregunta es un poquito más personal: te quería preguntar no por Colaps, sino por Julien. ¿Qué hace Julien en su vida diaria?
C: Mi vida diaria… Bueno, un día normal sería: me despierto, hago un poco de ejercicio; ahora que estoy viviendo en Japón, estoy aprendiendo japonés por la mañana, luego tengo mi entrenamiento diario de beatbox, que normalmente dura dos horas, así que está más relacionado con “Colaps”. Por la tarde trabajo mucho en “Colaps”, puede ser mi canal de YouTube, puede ser grabar un vídeo, hacer mi próxima canción… este tipo de cosas.
En mi tiempo libre, lo que me gusta hacer es salir con mi mujer, dar un paseo, visitar un lugar nuevo, hacer un pequeño viaje por Japón… También me gusta jugar a videojuegos. Ahora mismo estoy jugando al Expedition 33. Acabo de terminar de jugar a Hades 2 y el siguiente al que planeo jugar es Hogwarts Legacy, el juego de Harry Potter. También entra en mis planes comprar God Of War Ragnarök. He jugado a muchos juegos, la verdad, solía ser un gran gamer cuando era más joven, incluso tuve un problema con ello: jugaba como 12 horas al día [ríe], mi madre estaba realmente enfadada conmigo. Ahora mismo, por supuesto juego mucho menos, suelo jugar 3 horas como máximo a la semana. Así que sí, es muy poco pero aún así lo disfruto.
Otra cosa que me encanta es el anime. Me encanta One Piece, de hecho últimamente estoy viendo el live-action, no es tan bueno, pero es One Piece así que lo sigo viendo. Otros animes que me gustan… Ippo, Baki, Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer), Attack on Titan, Dragon Ball, Hunter X Hunter… He visto muchísimos, la verdad… Así que eso, este soy yo.
S.B.- Irse a vivir a Japón es cuanto menos vertiginoso. ¿Qué te hizo dar el paso?
C: La primera vez que vine a Japón fue en 2022. No sabía mucho sobre el país, pero ya era fan del tipo de música que hacían. Me encantaban las sonoridades japonesas en general: shakuhachi, shamisen… ya tenía afinidad con este tipo de música porque sampleaba este tipo de cosas en beatmaking. También me gustaba la estética de los samuráis, los templos… incluso sin haber ido, solo lo había visto en internet. Había un juego llamado For Honor donde había varias facciones y una de ellas era la de los samuráis: yo siempre elegía samuráis. Siempre que había una posibilidad en los juegos de ir a por algo japonés, iba a por ello.
Luego fui allí y… es como ir a otro planeta. No se puede describir, tienes que experimentarlo. Hay muchas cosas que están avanzadas en comparación con otros países, me he quedado alucinado innumerables veces aquí. Además, la escena del beatbox también es gigante aquí. Luego conocí a mi futura mujer —que ahora es mi mujer—, así que sentí como si las estrellas se estuviesen alineando para que fuera a Japón. El mundo me estaba diciendo que fuera a Japón de alguna manera.
No tuve que forzar nada, ¿sabes? Simplemente me llegó. Me pareció lógico ir a Japón, porque a nivel laboral es mejor para mí, mi mujer estaba ahí, me encanta la comida… Me encantan muchas cosas de aquí.

S.B.- Y ahora que ya llevas un año, ¿Cómo valoras esta nueva etapa de tu vida?
C: Mejor de lo que pensaba, porque obviamente da un poco de miedo dejar tu país e irte al otro lado del planeta, especialmente cuando no hablas el idioma y no sabes si vas a tener muchas oportunidades. Al principio estaba muy estresado, no sabía si iba a ser el movimiento correcto para mí, pero todo poco a poco fue encajando.
El inicio fue un poco lento, no tenía muchas cosas que hacer. Luego fui a algunos eventos, hice algunos contactos, así que el trabajo empezó a llegar poco a poco. Así que intenté desarrollar mi red en Japón; todavía tengo mucho trabajo por hacer con ese tema, pero ahora estoy consiguiendo suficientes oportunidades para ganarme bien la vida. Es simplemente exponerse e intentar promocionar lo mío, conociendo gente… Así que eso, así ha ido. Estoy muy feliz. Ha resultado incluso mejor de lo que pensaba.
S.B.- ¿Tienes algún proyecto futuro del que puedas hablarnos?
Bueno, siempre estoy trabajando en nuevos tracks de beatbox, así que puedes esperar nuevas canciones este año. Aparte de eso, he empezado un nuevo proyecto con una orquesta. Tocamos principalmente música de películas, así que puede ser Hans Zimmer, por ejemplo. Ahora estoy más conectado con la escena de la danza, así que empecé un proyecto con bailarines contemporáneos. También estoy planeando crear una banda con músicos —no beatboxers— así que tengo varios proyectos en marcha. Mi objetivo es seguir activo en la escena del beatbox, pero también desarrollar otros campos. Estos son mis proyectos, estoy intentando construir un ecosistema de posibilidades.
S.B.- ¿Cómo ha influido el beatbox en tu vida personal? ¿Ha cambiado algo en ti o en la manera en que ves el mundo?
C: Me ayudó a ser menos tímido con el paso de los años. Antes, tenía un gran problema de timidez. Sigo siendo un poco introvertido, pero no es como antes, cuando me costaba mucho hablar en público, o por ejemplo, cuando había gente que no conocía me sentía un poco paralizado. No sabía cómo actuar. Así que creo que conocer a la comunidad del beatbox me ha ayudado a abrirme a la gente, al mundo.
S.B.- ¿Hay algún mensaje que te gustaría compartir con nuestros lectores? Es tu momento.
C: Disfrutad. No solo en el beatbox sino en la vida. Es importante divertirse y no tomarse las cosas demasiado en serio. Todos vamos a morir, así que mejor pasar un buen rato que uno estresante.


