“Mi misión es unir a los beatboxers de todo el mundo”
Bee Low nos habla de SwissBeatbox, el mundial en Rusia que nunca se celebró y su trayectoria.
Bee Low es una de esas figuras que ha supuesto un antes y un después en el beatbox. En esta ocasión no hablamos con un beatboxer, ¡Sino con un organizador! Gracias a su habilidad en los despachos y su auténtico amor por el beatbox, el berlinés ha logrado crear eventos —siendo el más importante el Beatbox Battle World Championship— sin los cuales el beatbox sería otra cosa. Hoy hablamos con él para entender cómo nació el formato moderno de las competiciones, conocer la historia detrás del campeonato del mundo y descubrir la filosofía de una persona que ha dedicado su vida a construir comunidad dentro del beatbox.

Reportero de Spanish Beatbox: ¿Cómo descubriste el beatbox? ¿Cómo empezó a surgir en ti el interés por este arte?
Bee Low: ¡Hola! Me llamo Bee Low, soy de Berlín, Alemania, y nací en 1974… hace mucho mucho tiempo. Recuerdo que en los años ochenta —los legendarios años ochenta— iba mucho al cine y en una de estas ocasiones vi Police Academy. En esta, Michael Winslow se lucía con un montón de sonidos increíbles de beatbox. Posteriormente vi que The Fat Boys hacía música con esos sonidos que había escuchado en el cine y me encantó.
En mi barrio había gente mayor que yo que hacía beatbox y a mí me flipaba. Mi mayor influencia fue CKay: era buenísimo haciendo beatbox. Nosotros teníamos un centro de juventud con un estudio de grabación en la segunda planta y recuerdo escuchar beatbox que venía desde ahí. Los bajos que hacían vibrar todo el cuerpo. Entonces subí a ver de qué se trataba y dije «¡Wow! ¡Lo están haciendo solo con un micro! ¡Todo desde la boca!» Entonces empecé a hacer beatbox en 1987, sobre los 13 años.
BL: Cuando yo tenía 9 años llegó el breakdance a Berlín; en Berlín Oeste caló especialmente por los hijos de los soldados franceses, ingleses y estadounidenses que tenían un estilo de vida muy estadounidense. Los soldados que estaban trabajando para el ejército en Berlín Oeste traían a sus familiares así que para mí era de lo más normal conocer chicos de mi misma edad cuyos padres estaban en el ejército. No me importaba. Simplemente quería divertirme con ellos, así que hacía fútbol, básquet, skateboarding, BMX… este tipo de cosas.
Luego me centré más en el breakdancing y entré un poquito más en la cultura HipHop. En este periodo había un montón de rap old-school estadounidense y por ello, también había mucho beatbox. The Fat Boys, T-LA Rock… Son grupos que hacían beatbox y rap a un nivel espectacular.
En mi barrio había un montón de gente metida en la cultura HipHop. Además, el centro de juventud del que hablaba antes —llamado Spirale— no tenía solo un estudio de grabación, también tenían paredes en el exterior, donde podíamos pintar con las latas de spray que nos daban los trabajadores del centro. Tenían talleres en los que nos enseñaban a pintar en las paredes, a pintar nuestro nombre en camisetas…
En ese entonces estaba el muro alrededor de la ciudad —y como separación de Berlín Este y Oeste—, así que para nosotros era un sueño: fue el muro de graffiti más grande de la historia. Recuerdo ver a gente mayor que nosotros pintar imágenes preciosas en el muro y pensar “Wow! ¡Esto no son graffitis, esto son obras de arte!” Así que empezamos a practicar y practicar para poderlo hacer tan bien como estas personas.
Una de las cosas que más me gustaba era pintar en los trenes. No era muy legal que se diga, pero bueno, me cubría la cara como si fuese un ninja [fukumen] y a funcionar. Solíamos ir al sitio donde aparcan los trenes durante la noche y pintaba mi nombre en el tren. Al día siguiente era una locura: le hacía fotos, veía un montón de gente en un vehículo con mi nombre, veía cómo mi nombre viajaba de una ciudad a otra…
Entonces cae el muro de Berlín y… fue un momento increíble. Berlín Este era todo para nosotros. No tenían ni idea de la existencia del graffiti; ni los ciudadanos ni la policía. Era un paraíso para nosotros porque en Berlín Oeste siempre nos tocaba huir de la policía; conocían el graffiti y no les gustaba nada. Obviamente con el tiempo —más o menos medio año después de la caída— se pusieron al corriente y ya no era tan fácil.
En este punto el movimiento HipHop empezó a crecer mucho. La gente se dio cuenta de que el HipHop era algo que daba a los niños una forma de expresarse y les ayudaba a tener una vida artística y creativa en vez de ilegal o de gánster.
BL: Ahora ha cambiado un poco, pero en ese entonces HipHop para mí significaba unidad, diversión, juntarse con otra gente guay que comparte los mismos hobbies y las mismas ideas… Todos mis amigos seguían esta cultura, así que me siento como en casa. Para mí HipHop es «casa».

BL: En 2006 el Mundial de Fútbol de la FIFA llega a Alemania. Para recibirlo, Alemania tenía un proyecto de cultura en el que daba dinero a diferentes iniciativas culturales. Para enviar una propuesta nos juntamos Battle of the Year de breakdance, ITF DJ Battle y yo, Beatbox Battle. Les envíamos la propuesta y sonó la campana.
En 2005 hicimos un festival llamado HipHop World Challenge 2005 en Leipzig. Había batallas de DJ y de Breakdance, pero ambas disciplinas ya tenían sus propios campeonatos del mundo. El de Breakdance era el Battle of the Year que se hacía en Hannover o Montpellier, y por otro lado estaba el ITF DJ Battle que también era mundial, pero nosotros —Beatbox Battle— no teníamos mundial. Así que en ese momento surgió la idea: una parte del festival sería el Beatbox Battle World Championship. Pagaron todo, organizaron todo y yo invité a beatboxers de todas partes del mundo. Hubo Solo masculino, Solo femenino y Crew. Así que ese fue el primer Beatbox Battle World Championship.
En 2008 tomé la decisión de hacer otro campeonato del mundo y aunque fue muy complicado conseguir dinero y patrocinadores, en 2009 tuvo lugar la segunda edición del Beatbox Battle World Championship.
Como anécdota: en 2019 estaba organizando un mundial en Kaliningrad, Rusia, junto con Mad Twinz. Ellos son de ahí, así que me invitaban, iba al sitio del evento, porque… ¡Se iba a hacer en un estadio de fútbol! Además estábamos intentando invitar a Missy Elliot para que hiciera un show. El gobierno ruso iba a pagarlo todo, pero de repente… el COVID-19 llega. Sobre marzo de 2020 ya estaba todo jodido.
Cuando acabó la pandemia yo estaba un poco desanimado, pero me forcé a espabilar y dije: quiero hacer otro mundial, y será en 2023. El movimiento beatbox estaba paradísimo. No había casi eventos, todo era online. De hecho, en la Beatbox Expo [primeros dos días del evento] perdí dinero, porque los vuelos a Berlín eran mucho más caros, los hoteles lo mismo, la comida lo mismo… Pero la Expo para mí era muy importante, aunque no estuviese a tope, ahí estaban las personas correctas, y se estaban conociendo, interactuando, intercambiando números de teléfono…

S.B.- Y hoy en día, ¿qué significa para ti ser el organizador del Campeonato Mundial?

S.B.- Después de todos estos eventos como productor, ¿Qué dirías que es lo más importante que has aprendido?
Veo algunos organizadores que solo piensan en el evento como tal, cuando se acaba cada uno a su casa y ya. Yo les doy vuelos dos o tres días antes y después del evento. Así pasan un buen rato en Berlín, pueden hacer un poco de turismo, salir de fiesta, conocer gente, etc. Lo más importante es mostrarles respeto y poner todo de tu parte para que pasen un buen rato.

S.B.- Has visto evolucionar la escena global del beatbox durante años. ¿Qué es lo que más ha cambiado?
Cuando yo era pequeño, el beatbox era un movimiento mucho más reducido e internet no era tan grande como lo es ahora. En los eventos de antes tenías 20 beatboxers con 20 estilos absolutamente alejados uno de otro, casi opuestos. Hoy en día todo es potencia. No hay variación.
Esa es una de las cosas que más valoramos en Beatbox Battle. En el último mundial trajimos dos categorías nuevas: Vocal scratching y Special Sound. Esta innovación —a mi parecer— es muy importante para la comunidad, da nuevas visiones, nuevos sonidos, nuevas ideas… Me parece muy importante.
BL: Este año es el 25 aniversario de Beatbox Battle y cada vez me doy más cuenta de que este es el proyecto más importante de mi vida. Tengo un montón de amigos y seguidores que organizan eventos en todo el mundo que entienden mi punto de vista y mi filosofía sobre tratar bien a la comunidad. Es por eso que veo un potencial espectacular para el beatbox en el futuro. Y bueno, también decir a todos los lectores que… ¡Maximum respect!




