«Tengo una obsesión con avanzar»
El prodigio colombiano comenta cómo está viviendo su preparación para la GBB.
El pasado 13 de julio a las 19:00, tuve la oportunidad de conversar con Exallos a través de una videollamada en plena preparación para uno de los mayores desafíos de su carrera: la Grand Beatbox Battle 2026. Después de conseguir su clasificación mediante wildcard, el colombiano afronta los meses previos al campeonato con una mezcla de ambición, autocrítica y una clara evolución artística.
Durante la entrevista hablamos sobre el trabajo que hay detrás de sus rutinas, la disciplina que exige competir al máximo nivel y la mentalidad con la que afronta una edición especialmente exigente. También reflexionó sobre sus influencias, su forma de entender la música y el tipo de artista que quiere ser dentro y fuera del escenario. Una conversación que permite descubrir el lado más personal de uno de los nombres con mayor proyección del panorama internacional.

Joan Garcia: Te has clasificado a la GBB mediante una wildcard llamada Villain Killer. ¿Cómo ha sido el proceso de creación de esta pieza?
EXALLOS: La hice como en dos o tres días [ríe]. No es una wildcard de la que esté súper orgulloso. No le metí mucho esfuerzo honestamente. El año pasado hice Afraid, ahí sí que le di bien duro. A la de la Florida Beatbox Battle también le puse más esfuerzo.
No pensaba que entraría, pero bueno, ahora viéndolo en perspectiva sí que creo —personalmente— que incluso estuve por encima de un par de personas que están en el top. Lamentablemente, sucedió que Wing me puso el 23 me parece; finalmente quedé décimo de nueve, pero acabé entrando porque Inertia se había clasificado por Wildcard y por ganar la GBC26 a la vez. Por lo tanto, uno de esos dos puestos me correspondió a mi.
J.G.- ¿Cuánto tiempo dedicas actualmente al beatbox cada día y cómo distribuyes ese tiempo?
E: Bof. Todo el día, la verdad. Tengo ahí como 15 rutinas, de las cuales varias serán para la GBB y varias para Maestro [Beatbox America]. Estoy sacando nuevas cositas: nuevas ideas, nuevos sonidos, nuevas texturas… En el evento de D-Low del otro día creo que se vio bastante bien la evolución. Ya me siento más preparado para Maestro y esa misma preparación es para la GBB.
En cuanto a la distribución del tiempo, entreno obligatoriamente una vez por la mañana y una vez por la noche. Estos entrenes funcionan de la siguiente forma. Primero caliento: empiezo con básicos y combos complicados. Después paso a unos beats que tengo yo para entrar en la fase de integrar cosas un poquito más complejas. Y entonces empieza mi proceso creativo: “¿Qué rutinas he terminado?” “¿Qué rutinas no he terminado?” “¿Qué me hace falta?” “¿Qué no me hace falta?”, básicamente categorizo mis elementos para localizar qué aspectos tengo que trabajar.
Le he estado dando durísimo, durísimo, durísimo a las rutinas que tengo. Creo que es mi material más batallero. Hay una rutina en especial que tengo muchas ganas de enseñar.
J.G.- ¿Estás disfrutando de tu preparación para la GBB?
E: Curiosamente sí. El año pasado no lo disfruté tanto, pero este año siento que estoy más preparado y creo que estoy disfrutando más del proceso. Me siento más inspirado. El año pasado no sabía muy bien qué hacer. De hecho, no pasé la ronda eliminatoria. Este año espero pasar… pero bueno, para pasar las eliminatorias hay que estar por encima de gente como G-Wizz, FootboxG, River’, D-Low… Lo que he visualizado yo es que para entrar este año como mínimo tienes que hacer una mejor composición que PacMax, y eso es… ¡Ufff! Complicado. Este año es realmente complicado.

J.G.- ¿Qué versión de ti mismo estás construyendo para la GBB?
E: Pues mira, si viste la Florida Beatbox Battle te darás cuenta de que yo estaba un poquito agresivo, un poquito desesperado por ganar. Para la GBB quiero construir un Exallos que siga teniendo el ‘fronteo’ y la agresividad, pero que no sea absurdo o sobreestimulante. Que no sea un villano; tampoco un héroe. Un antihéroe sería más bien la palabra. Quiero ser alguien interesante de ver, pero no un héroe.
J.G.- Empezaste a hacer beatbox en 2019. Solamente 6 años después ya estabas participando en la GBB 2025. ¿Cómo lograste tener una curva de mejora tan pronunciada?
E: Realmente no hay un único secreto. Mira, primeramente yo soy músico. Nunca he estudiado música formalmente, pero he estado metido en la música desde bien joven. Cuando era pequeño me encantaba juntarme para producir música con mis amigos; nos sentábamos y sacábamos una canción entera. La música me enseñó a darle todos los días a los básicos, a hacer beatbox cuando estás aburrido, a hacer beatbox cuando no estás aburrido, a hacer beatbox sin ganas… Creo que esta disciplina musical que conlleva ser un artista me dio una base de la cuál partir.
Tengo una obsesión con avanzar. Es mi naturaleza. Es como si fuera un anime para mí: llega un reto más difícil, lo superas y eres mejor; entonces viene otro reto más fuerte y así sucesivamente. Además, soy terco, soy perseverante, soy de darle, darle y darle. Instalé Duolingo una vez hace como 3 años, tengo una racha de 1200 dias y por algún motivo no puedo dejar de hacer Duolingo. Mi día no se siente completo si no termino con mi Duolingo. Lo mismo con el Beatbox; llevo estos años practicando y dándole como un desgraciado. En un día normal 3 o 4 horas es meterle poco tiempo. Yo lo veo como ser directamente comprometido con el beatbox. Tener una filosofía al respecto, ser inteligente con cómo entreno, ser persistente, y creo que no es más que paciencia.

J.G.- Durante la preparación para algo importante, siempre vienen pensamientos negativos en algún momento: «Y si fallo», «y si mis rondas no son suficientemente buenas…» ¿Cómo gestionas estos pensamientos?
E: Digamos que he creado como una fortaleza mental. Cuando quiero decir “¡oh, Exallos, eres una porquería en el beatbox! ¡Deberías dejar de hacer beatbox!”, me siento a pensar y digo “Bueno, tal vez no estoy en el lugar ni en el nivel donde me gustaría estar, pero veámoslo por otro lado, lo que he logrado con mi nivel y con mis elecciones tampoco se tiene que menospreciar.” No es que me repita todo el rato mis triunfos de una forma egocéntrica, es más bien como un “¡Hey! Mira dónde has llegado. Has logrado un campeonato continental, llegaste a la GBB, fuiste a Japón, fuiste a Francia… ¡Y este año llegaste a la GBB no por clasificatorias, sino por audición [Wildcard]!” Lo cual para mí tiene más mérito. He creado como una red de apoyo a mi mismo. Yo mismo me busco los motivos para seguir haciéndolo.
J.G.- ¿Con qué expectativas te planteas esta competición?
E: Quiero estar en el podio este año. De la forma que sea. Si la gano, la gané, pero no sé si es muy realista decirte eso. Igualmente, en el Top 4 van a estar obligatoriamente D-Low, FootboxG y River’. Top 4 para abajo tenemos a King Inertia, BlackRoll, Pac-Max… Es difícil. También tengo el objetivo de ganar mi primera batalla. Eso sería brutal. Y en cuanto a la eliminatoria estoy creando mi Magnum Opus [Obra Maestra], así que me encantaría pasar las eliminatorias más o menos alto.
J.G.- A mi parecer, tienes uno de los estilos más refrescantes del panorama actual. ¿Cómo mantienes la inspiración?
E: Pues mira, primero tengo muchísimos referentes. De hecho, tengo como una especie de filosofía respecto de los referentes: cuando uno hace música con referentes honra a la persona con la que salió la canción. Si yo hago una rutina pensando en Colaps estoy tratando de honrar qué haría Colaps en mi situación. Entonces, me gusta tener un referente, es la parte chévere de hacer arte. Yo tengo una línea de inspiraciones y eso se tiene que ver reflejado en mi arte.
Como cualquier persona que empezó en Discord tengo de referencia a Osis, En su momento fue una super inspiración. En los últimos años Wing también se ha vuelto una inspiración brutal, lo que hizo en la GBB no tiene nombre. Wing se llevó la noche. Fue el que más se ganó al público. Luego, por supuesto Colaps —para mí el mejor batallador de la historia—, y te diría que mi mayor inspiración de todos los tiempos es Zekka. La forma en que hago música se asimila a la suya: tiene un mensaje, tiene su flow, tiene su groove, tiene su alma… Me gusta mucho que las rutinas tengan un alma. Prefiero que termines de escuchar mi rutina y digas “Qué delicia, quiero volver a escucharla” a que digas “Estuvo chévere, ganó la batalla, pero no quiero volver a escuchar esta vaina en mi vida”.

J.G.- ¿Qué quieres que la gente sienta cuando escuche tus rondas?
E: Quiero que se sorprendan. Quiero volver a traer esta magia al beatbox. Cuando estuve en Japón hubo muchos beatboxers que me sorprendieron, pero cuando vi la eliminatoria de Wing… ¡Es tan sencillo musicalmente! ¡Pero tiene tanta alma que no creo que le pueda ganar ni con mil cajas! Eso para mí fue un despertar. Entendí que tenía que bajar un poquito la intensidad, porque la gente quiere escuchar música y yo quiero conectar con la gente. Quiero que se les queden en la cabeza mis rutinas, no que las olviden al instante.
J.G.- ¿Qué has aprendido —o estás aprendiendo— durante esta preparación para la GBB?
E: A tener momentos más precisos en los que explote mi rutina. Si yo llego y en el segundo 5 ya estoy haciendo combos loquísimos, la gente pierde las ganas de seguir escuchando. Ya te lo he enseñado todo. Se siente barato. Antes me desesperaba mucho por hacer rutinas super top, ahora puedo hacer más material y no tengo que usar lo mejor que tengo todo el rato porque entonces me estaría venciendo a mí mismo. No me ganarían las batallas, sino que las perdería yo solo. Ahora en los momentos que por cuestiones de estructura deben ser un poco más aburridos, los intento hacer divertidos pero no por ponerle tres kilos de técnica, por cosas diferentes: una melodía pegadiza, un par de sonidos extraños, un par de sonidos potentes… Creo que es un aprendizaje muy importante.
J.G.- Más allá del beatbox, ¿qué aficiones o actividades forman parte de tu día a día?
E: Yo ahora estoy estudiando filosofía y a pesar de que me encanta, estoy pensando en moverme a cine. Creo que cine es un poco más bonito; va un poco más conmigo como persona. Por otro lado, me encantan los videojuegos, le meto un ratito todos los días. También doy clases de beatbox y me lo paso genial con mis alumnos. De hecho, aprovecho para decir que si alguien busca un tutor de beatbox, me pueden escribir en Instagram o en Discord.
Me encanta salir a comer, descubrir comida nueva… luego vuelvo a casa y digo “¡Bof! ¡Qué delicia! No lo voy a volver a comer, me salió muy caro. [ríe]”. A pesar de que no soy muy fiestero, me encanta salir con no más de tres o cuatro peronas. Eso es un planazo. Vamos a bares de rock, a escuchar música en vivo… ir a teatros también me encanta. Soy una persona muy artística.

J.G.- ¿Contra quién te gustaría batallar?
E: Sin duda FootboxG. Sería la ironía del siglo, porque sería el vieja escuela contra el nueva escuela: tenemos lo mismo. Mismos sonidos, técnicas, flow… No sé si él tiene algo de mí, pero yo tengo mucho de él. Obviamente él hace cosas que yo haría dentro de 10 años, pero siento que su visión, sus gustos musicales, sus géneros, su flow, son muy similares a los míos. Sería como una batalla en un ámbito del beatbox muy concreto y creo que habría un fronteo interesante.
J.G.- ¿Qué te motiva a ganar la GBB?
E: El dinero [ríe]. No, en realidad ni siquiera sé cuánto es el premio, no nos lo dicen hasta el día de antes. Recuerdo que el año pasado ya estaba en Japón —porque suelo estar en el lugar del evento más de una semana y media antes— y de repente sueltan “Premio para Solo: 13.000 dólares” yo dije “¡Bueno! ¡El diablo! ¡Parece que va a tocar ganar GBB!” [ríe]. Con la economía colombiana con eso vivo dos años.
También es como un sueño. Yo empecé siendo niño, sobre los 15 años y recuerdo que la GBB fue lo primero que vi. Dije “Necesito estar en ese escenario. Ganar en ese escenario. Quiero que me aclamen como aclaman a D-Low, como aclaman a Codfish, como aclaman a Colaps…”. Ahora ya tengo un cántico. En vez del conocido cántico de D-Low, yo tengo mi “Ay papi”. Es estúpido, pero me gusta. Mira que no me gusta forzar lo latino, pero en este caso me encanta que la gente me lo diga. Es como mi sello personal. Ganar la GBB sería un sueño hecho realidad.



